29 nov. 2008

Compra o muere.



El empleado de una tienda en rebajas muere pisoteado en el 'Día de no consumo' en EE UU.

Una estampida de consumidores ávidos por hincarle el diente a las rebajas en el estado de Nueva York ha asesinado este viernes a un dependiente de los grandes almacenes Wal-Mart. El hombre, de 34 años, pereció pisoteado a las cinco de la mañana, después de que un millar de personas arrancara las puertas de un comercio donde hoy, al igual que en todo Estados Unidos, se inauguraba la temporada de rebajas en medio de la peor crisis del último siglo.

Pero son excesos tan escalofriantes como éste los que parecen cargar de razón a los organizadores del Buy Nothing Day (Día de no comprar) que hoy se abstendrán de gastar dinero como llamada simbólica hacia un cambio de actitud vital. El viernes posterior a Acción de Gracias, día en el que arrancan las rebajas en Estados Unidos, es el escogido anualmente desde mediados de los noventa para invitar a 'la abstinencia'. La convocatoria se traslada a mañana para el resto del planeta.

¿Es posible renunciar durante un día al ir de compras? Se trata de un acto simbólico pero detrás de esta decisión, subyace toda una filosofía que urge a cambiar el mundo. Con las hipotecas y los despidos pisándole los talones a gran parte de la población occidental, este año salir de compras navideñas no será precisamente el deporte más practicado. Pero más allá de la crisis, hay quien piensa que el consumismo desmedido en el que nuestro planeta lleva inmerso desde la mitad del siglo XX no sólo es malo para el bolsillo sino para el planeta y el espíritu. "Este año es particularmente significativo porque la crisis económica es tan grave y afecta directamente a tantos países que la gente está empezando a hacerse preguntas. ¿Es necesario seguir alimentando la cultura del consumo sin límite? ¿Va a poder soportarlo el planeta? Por primera vez parece que el motivo de la crisis ha sido precisamente el exceso de consumo y eso está obligando a la gente a reflexionar" afirma Kalle Lash, director de la revista Adbusters, una publicación canadiense que analiza tendencias desde un punto de vista crítico, obliga a pensar desde perspectivas ecológicas e invita al cambio de actitudes hacia el consumo. Desde Adbusters comenzó a promoverse la convocatoria del Buy Nothing Day en 1994, aunque la iniciativa no partió de la revista sino de un hombre en crisis económica: Ted Dave



Los orígenes del 'Buy Nothing Day'

Este diseñador gráfico canadiense, en pleno ataque de frustración por el encarecimiento de la vida, empapeló Vancouver en 1992 con carteles convocando al Día de no comprar nada, una idea que se le ocurrió a modo de broma pero cargada de sentido. Su objetivo era invitar al boicott del comercio durante 24 horas "porque todo a nuestro alrededor está concebido para incitarnos a consumir y ya no podía más". Era además una forma de enviar una señal a los popes de la economía, advirtiéndoles de que el verdadero poder económico está en manos de la gente. "La idea de votar con tu dinero es una forma apolítica de buscar soluciones a un problema político" explica Dave en su web.

La convocatoria

Desde la web de Adbusters se centraliza una convocatoria que extiende sus tentáculos por todo el mundo y que incluye desde flash mobs de gente vestida de zombi ejerciendo de muertos vivientes en supermercados con carritos vacíos a largas colas falsas en cajeros automáticos. En Nueva York uno de los protagonistas de las celebraciones de hoy será el Reverendo Billy, fundador de la Church of Stop Shopping (Iglesia del 'No compre más'), un veterano grupo teatral que mezcla la comedia, la música y la información con el objetivo de concienciar al mundo de la necesidad de buscar alternativas al consumismo actual. Él crítica la invasión de cadenas multinacionales como Starbucks y predica por una vuelta al consumo directo, a una escala más local como única forma de sostenibilidad del planeta.

Sobre él ya se han hecho varios documentales, incluído What would Jesus buy? que produjo Morgan Spurlock, director del célebre documental anti fast-food Super Size Me. El reverendo Billy ha encabezado algunas de las manifestaciones recientes celebradas en Wall Street contra el rescate gubernamental de los bancos estadounidenses en quiebra y hoy invita a bailar gratis a los neoyorquinos en un parque donde repartirá exorcismos para tener una navidad 'libre de deudas'. Más allá de la parte lúdica de su campaña, el reverendo, cuyo verdadero nombre es Bill Talen, no habla en broma: "El rescate de los bancos ha sido como ir a comprar a la fuerza. Han utilizado nuestro dinero pero nosotros no hemos tenido alternativa. Los bancos y empresas han convencido al gobierno de que hay que salvar su economía a toda costa. Pero yo quiero una economía diversificada, donde las cuentas saneadas de una economía local no tengan necesariamente que reflejarse en las cuentas de Wall Street. Ir de compras aumenta el conformismo. Y hoy es importante subrayar que no todos los ciudadanos estamos de acuerdo con esta cultura del gasto". Sin duda, el hombre que pereció hoy bajo la estampida de consumidores de Wal-Mart le daría la razón.

Via: El pais


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27 nov. 2008

La plaza de los gallos de pelea.



Pelean uno contra uno. A pecho descubierto y con los nudillos al desnudo. Por el placer de exhibirse. Son aficionados al boxeo y a las artes marciales. Se les conoce como Union Square Spartans. Han tomado una de las plazas más concurridas de Nueva York.

Legend tiene 23 años, está macizo como un roble y parece dispuesto a patearle el culo al primero que se le ponga por delante.
Para encontrarle sólo hay que dejarse llevar por Broadway hasta el cruce con la Calle 14 y esquivar el enjambre de patinadores, jugadores callejeros de ajedrez, practicantes de taichi, sospechosos habituales y turistas despistados que abarrotan las inmediaciones de Union Square, una de las plazas más concurridas de Nueva York. En el centro de ese corrillo formado a los pies de la estatua ecuestre de George Washington, Legend y otros buscavidas como él se dan cita en las tardes calurosas para batirse a puño limpio.

Estos gallos de pelea se hacen llamar Union Square Spartans, en honor a los guerreros espartanos, que jamás osaban retirarse de un combate cuerpo a cuerpo. Hijos del sofocante verano en la Gran Manzana, se han convertido en otra atracción más de sus calles. Luchan uno contra uno. A pecho descubierto, con los nudillos al desnudo. Porque les gusta. Son aficionados al boxeo y a las artes marciales. Algunos son homeless y no tienen dónde caerse muertos. El asfalto es la arena de estos gladiadores de nuestro tiempo. Como Legend, ostentan apodos al estilo Científico, Araña o Chucky, y tienen entre veinte y treinta años. No confiesan su verdadero nombre. Sólo les vale ganar por KO.

Ha pasado ya más de una década desde que a Chuck Palahniuk le dio por escribir la novela ultraviolenta Fight club (El club de lucha, El Aleph Editores), cuya adaptación cinematográfica de la mano de David Fincher, con Edward Norton y Brad Pitt como protagonistas, se convirtió en objeto de culto para las hordas de occidentales rebosantes de testosterona y desencantados con su existencia que empezaron a descargar sus malas pulgas en locales underground de peleas y apuestas ilegales. En antros de este calibre repartidos por Chinatown han curtido sus puños algunos espartanos de Union Square. La diferencia es que, si en esos foros se partían la cara de manera clandestina por un puñado de dólares, en esta plaza dan rienda suelta a su agresividad por puro placer. Y tampoco tienen nada que ocultar. Aquello de "La primera regla de El Club de la Lucha es no hablar de El Club de la Lucha" que proclamaba un descamisado y fibroso Brad Pitt en la gran pantalla carece de sentido para ellos. Su duelo tiene lugar a pleno sol, con luz y taquígrafos.

El detonante final que convirtió esta plaza en un ring improvisado fue el estreno, en la primavera de 2007, de la película 300, dirigida por Zack Snyder y basada en la novela gráfica de Frank Miller sobre la Batalla de las Termópilas. Contagiado por el aguerrido espíritu del rey Leónidas y sus hombres, Legend convenció a Scientific y Spider, junto a quienes practicaba artes marciales al aire libre cerca de una discoteca donde se ganaba los cuartos como portero, para tomar prestada la denominación de origen espartana y fundar una congregación de aficionados a zurrarse al aire libre. El trío se presentó en Union Square y propinó una buena paliza a otros tipos disfrazados como los protagonistas de 300, capas y escudos incluidos, que nunca volvieron a aparecer por allí. A partir de entonces echó a andar una leyenda que ahora campa a sus anchas por la Red. Tras acumular adeptos durante meses, el trío fundador, autodenominado El Triángulo, decidió en abril de este año colgar sus hazañas en Internet. Como reconoce Scientific en su perfil del portal Myspace, "nuestra ocupación es el porno: lo que hacemos por diversión es patear culos a nivel profesional".

Suena de fondo Simon Says (Get the fuck up). Pharoahe Monch escupe sus rimas con ritmos sincopados de hip hop. El combate está a punto de comenzar. Tres rondas de cinco minutos cada una. Nadie va a parar esto. Dos contendientes a cara de perro. Torsos desnudos como tabletas de chocolate. Pantalones vaqueros de cintura baja con bra-slip sobresaliente. Sucesión de puñetazos y llaves jaleadas por el público que les rodea. Triceps en tensión, a punto de reventar. Hay que noquear al rival. Una zapatilla Nike Air se estampa contra el rostro del enemigo como remate de una espectacular patada voladora. Al principio, estas refriegas carecían de reglas, hasta que El Triángulo prohibió los golpes en la cara; aunque eso es un decir, a tenor de vídeos de los Union Square Spartans colgados en You Tube. También se ha establecido que si uno de los contendientes se rinde, termina el combate. No corre la sangre, a pesar de la brutalidad de los golpes. Pero sí hay un vencedor por KO. Los luchadores se funden en un abrazo.

"Se trata de una violencia simbólica, de tipo performativo -de performance-, para ser exhibida; cuando la sangre llega al río no suele estar tan a la vista", reflexiona Carles Feixa, antropólogo y autor, entre otros, del libro De jóvenes, bandas y tribus (Editorial Ariel). "Las batallas a pedradas en el espacio público ya formaban parte del paisaje de la España de posguerra en ciudades como Madrid o Barcelona. Se trataba de una especie de deporte. Lo que ha cambiado es la mediatización de la agresión, que se cuelga en Internet a los cinco minutos de ser presenciada. Estas peleas refuerzan a los contendientes su identidad como jóvenes y les autoafirma como grupo. Es una manera de decir: 'Estamos aquí'. Y también fomentan el mito de Nueva York como urbe repleta de violencia, cuando realmente su intensidad ha bajado considerablemente".



Una mera puesta en escena; eso sí, de violencia gratuita. Influenciada por fantasías cinematográficas como las que han nutrido a generaciones enteras de jovenzuelos deslumbrados por películas como La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, o incontables pasajes de los filmes de Quentin Tarantino. La intención de estos muchachos cuando decidieron mostrar al mundo sus combates desde la Red era que sus vídeos actuasen como reclamo para ganarse unos centavos impartiendo clases callejeras de artes marciales. Pero lo que provocaron fue la proliferación de luchadores experimentados, ansiosos por medirse en Union Square. "Algunos de ellos no tienen oficio ni beneficio, y sueñan con conseguir un sponsor que les permita ganarse la vida peleando en espectáculos al estilo Pressing Catch como los que salen por la tele", apunta desde Nueva York Benjamin Lowy, autor de las fotografías que ilustran estas páginas. "El problema", advierte Carles Feixa, "es que la violencia simbólica puede llegar a convertirse en realidad, como ocurrió con la quema simbólica de coches en la Banlieue parisiense".

Como claro ejemplo de este tipo de fascinaciones sólo hay que reparar un poco en las instantáneas de Benjamin Lowy y descubrir a las multitudes que rodean cada contienda de los Union Square Spartans. Entre los asistentes no resulta difícil encontrar a turistas empuñando sus videocámaras, encantados ante lo que consideran como una más de las delicias de la gran ciudad. "A veces han llegado a congregarse hasta 300 personas", explica el fotógrafo que más horas ha pasado en esta plaza durante el verano de 2008. "Por eso, la policía, que al principio se mostraba indiferente, ha comenzado a pararles los pies. Ellos argumentan que no hacen nada ilegal; no hay dinero de por medio ni apuestas de ningún tipo. Sólo son chicos -aunque conozco la existencia de chicas que pelean en clubes clandestinos de lucha, yo no he visto a ninguna en Union Square- que combaten por mutuo consentimiento". Como explica Scientific en uno de los vídeos de su societé del guantazo: "Lo único que hacemos aquí es entrenar, poner en práctica los conocimientos que poseemos".

Desde que el frío se ha instalado en Manhattan, casi no frecuentan los alrededores de Union Square. Sus enfrentamientos tendrán que esperar a la llegada de tardes soleadas. Pero, si les dejan, piensan seguir citándose en este mismo cruce bullicioso de Broadway con la Calle 14. Porque disfrutan liándose a mamporros en esta plaza. Y porque no tienen otro sitio mejor donde hacerlo. Ni más ni menos. "Aunque si pudiéramos salir de aquí, también sería genial", reconocía Legend el pasado verano a Stephen Rodrick, de la revista New York Magazine.

¿Quién dijo que la vida fuera fácil, muchacho? Como colofón a su libro autobiográfico Fight the power (traducido al castellano por Numa Editorial), el rapero Chuck-D, alma mater de Public Enemy y eminente cronista de la violencia en las calles de Nueva York, cita: "Me levanto después de que me pateen el culo, así que me levanto para patear unos cuantos culos".


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20 nov. 2008

Fireplace by PES



Seguimos con los stop-motion clulinarios...aqui les dejo de regalo un screensaver de parte del maestro PES...cosa fina, oiga.


pincha aqui para descargar.


Via:PES


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12 nov. 2008

Irak War ends.

Una falsa edición de 'The New York Times' anuncia en su portada el fin de la guerra de Irak.



Una utópica primera página, fechada el 4 de julio de 2009, anuncia el procesamiento de Bush por cargos de alta traición.Organizaciones progresistas lanzan a la calle 1,2 millones de ejemplares.


Una edición especial de The New York Times con el titular en portada de Acaba la guerra de Irak y otras noticias como la creación de un nuevo modelo de "economía sana" o el procesamiento de George W. Bush por alta traición ha llegado hoy a las calles de Nueva York para desconcierto del público. Tras observar detenidamente la portada uno se da cuenta de que la fecha de publicación es el 4 de julio del 2009 y que el lema del diario no es el habitual Todas las noticias que merecen ser impresas, sino Todas las noticias que deseamos imprimir.

Más de 1,2 millones de ejemplares del falso New York Times han sido repartidos principalmente en Nueva York y Los Ángeles, en una edición promovida por organizaciones que nada tienen que ver con el diario, pero que han imitado a la perfección la tipografía del periódico impreso e incluso su página web. Un portavoz del verdadero diario ha confirmado de que se trata de una edición falsa y se limitó a apuntar: "estamos en el proceso de descubrir algo más al respecto", según informa Efe.

Un comunicado enviado desde el sitio de Internet para subir la edición falsa nytimes-se.com señala que el diseño de la edición llevó seis meses y fue impreso en seis diferentes imprentas. Los ejemplares fueron entregados a miles de voluntarios para su distribución, informa Reuters.

En todo el periódico, promovido por decenas de organizaciones progresistas, se pueden leer esperanzadoras noticias como que la guerra de Irak ha terminado y que las tropas estadounidenses vuelven a casa, para dejar en manos de cascos azules de la ONU las labores de mantenimiento de la paz y reconstrucción de ese país y de Afganistán.

Otra información de esta utópica y liberal edición detalla el proceso de nacionalización de la mayor petrolera del mundo, ExxonMobil, entre otras, para crear con sus beneficios un fondo que financie iniciativas para estudiar y combatir el cambio climático. En la sección de internacional también se habla del cierre de la prisión de Guantánamo y de otras instalaciones secretas de la CIA, así como de la celebración del fin de las hostilidades por parte de "dos millones de iraquíes exiliados y tres millones de refugiados internos, que empiezan a planificar su vuelta a casa".

Además, el falso diario publica las disculpas de la "ex secretaria de Estado" Condoleezza Rice por defender que Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva sabiendo que era mentira, y se da la noticia de que George W. Bush afronta cargos por alta traición y falsificación documental para justificar la guerra.

En la sección de nacional, se habla de la creación de una seguridad social pública, de la implantación de un sistema impositivo más progresivo y de la abolición de los lobbies corporativos, al tiempo que se repasan los avances conseguidos en los ocho meses transcurridos desde que Barack Obama fue elegido presidente.

La sección de economía da cuenta de una nueva legislación que amplía a los accionistas las responsabilidades por los delitos cometidos por una compañía, de la creación de una ley por la que el precio de las cosas deberá reflejar su verdadero coste y del cierre de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard.

La masiva creación de carriles bici y de una universidad para exiliados de otros países son asuntos tratados en la sección de local de este curioso periódico, que se repartió hoy en algunas de las estaciones de metro más frecuentadas de la ciudad y en las calles más transitadas.


ole, ole y ole...

Via: El pais


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6 nov. 2008

Alguien dijo...




"Desde que aprendí a andar, no hago más que correr."


Friedrich Nietzsche.

thankx, Abel


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